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“Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos.” Ef 4,5s.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

+Gabriel Orellana.
Obispo Misionero
¡Ay de mí si no predico el Evangelio! 1 Co 9,16b.

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jueves, 12 de enero de 2012

La curación para pentecostales y católicos


CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
INFORME DE MONS. JUAN USMA GÓMEZ
La curación para pentecostales y católicos

El lema de la Semana de oración por la unidad de los cristianos de este año:  "Hace oír a los sordos y hablar a los mudos" (Mc 7, 31-37) nos remite a uno de los temas aparentemente más controvertidos en las relaciones entre católicos y pentecostales:  la curación. En efecto, juntamente con el hablar en lenguas, la insistencia —llena de expectativas— que se pone en las curaciones milagrosas constituye uno de los "modos pentecostales" que suscitan sorpresa y perplejidad acerca de su legitimidad y su sentido propiamente cristiano.

Casi en todas partes del mundo, la promesa de curación se ha convertido en un leitmotiv con el que las comunidades pentecostales y carismáticas atraen a nuevos miembros (este hecho se ha constatado también durante los cuatro seminarios sobre el ecumenismo organizados por el Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos en Brasil, Kenia, Senegal y Corea).

Aun admitiendo que esa visión es parcial, debemos reconocer que la promesa o anuncio de curaciones realizadas constituye uno de los recursos más "eficaces" para atraer a la gente en nuestros días. Ser curados o ser testigos de una curación realizada en la comunidad de pertenencia resulta cada vez más importante.
Si tomamos la sagrada Escritura, vemos inmediatamente que los evangelios recogen muchos relatos de curaciones. Indudablemente, la compasión de Cristo con los enfermos y sus numerosas curaciones de enfermos de todo tipo son un signo claro de que "Dios ha visitado a su pueblo" (Lc 7, 16) y de que "el reino de Dios está cerca" (Mt 10, 7; Lc 10, 9). Ciertamente, el ministerio de Jesús se realizaba a través de palabras autorizadas y obras poderosas. Las curaciones que llevaba a cabo no eran simples obras taumatúrgicas; sin excepción, estaban vinculadas a la fe del enfermo y se transformaban en experiencias mesiánicas (cf. Mt 8, 6-10; 9, 21-22, 27-30; Mc 2, 4-5; 10, 50-52, Lc 17, 17-22; Jn 9, 1), aunque no siempre las reconocían como obras buenas los que rodeaban a los enfermos (cf. Mc 2, 4-9; Jn 9, 13-40).
Sin embargo, en las narraciones del Nuevo Testamento Jesús no es el único que cura. Jesús mismo da a los Apóstoles el poder de curar. Los Apóstoles y otros, en el cumplimiento de su misión y como parte de ella, obran curaciones en nombre de Jesús; nunca como manifestación de su poder personal o para sus fines propios (cf. Hch 8, 13; 9, 36-43; 14, 8-11). Además, san Pablo, en su carta a los Corintios, habla de un carisma especial de curación que el Espíritu Santo da a algunos creyentes para que se manifieste la fuerza de la gracia que proviene del Resucitado (cf. 1 Co 12, 9. 28. 30).

Hasta aquí todo parece claro. Pedir la salud del cuerpo y del alma es una práctica conocida desde siempre en la Iglesia. Más aún, repasando las páginas del Catecismo de la Iglesia católica, leemos que:  "El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros" (n. 1421). Los pentecostales comparten plenamente esa afirmación; con todo, conviene notar que en el Catecismo con ella se introduce el capítulo dedicado a "los sacramentos de curación", es decir, el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, y el de la Unción de los enfermos.

Para un católico pedir la curación es legítimo. En efecto, la Iglesia en varios momentos y con ritos diversos reza plegarias litúrgicas con esta intención. Son bien conocidos los santos taumaturgos y los diversos lugares de oración donde se dan innumerables testimonios de curaciones milagrosas. Por consiguiente, pedir la gracia de la curación no es ajeno a la praxis católica. Sin embargo, esto no debe llevar al cristiano a olvidar que no hay mayor mal que el pecado y que nada tiene peores consecuencias para los pecadores mismos, para la Iglesia y para el mundo entero (cf. ib., n. 1488). La recuperación de la salud es importante si ayuda a la salvación espiritual (cf. Mt 9, 5-8). La curación es una gracia, pero la enfermedad no es necesariamente ausencia de ella:  la unión del enfermo a la pasión de Cristo es fundamental para su bien y para el bien de la Iglesia (cf. Col 1, 24).

Los evangélicos y pentecostales tienen una visión diferente. Se habla a veces de diversas teologías de la curación, que en general vinculan la curación a la expiación de Cristo. Aunque se suele estimular de alguna manera la expectativa de curación y aunque el ministerio de curación se considera un elemento legítimo del evangelismo, con frecuencia algunos líderes pentecostales ponen en guardia a los fieles y protestan contra ciertas prácticas ilegítimas que, ocultándose tras promesas de curación, miran a proyectos personales que están muy lejos del Evangelio. "La mayor amenaza para el movimiento pentecostal carismático en los últimos veinte años de este siglo (el siglo XX) será el éxito y la ruina de los "reinos personales", pues cuando se desplomen, como sucederá inevitablemente, se desplomará con ellos la fe de aquellos cuya mirada no esté puesta en Jesús" (W. MacDonald, The Cross versus Personal Kingdom, Pneuma 3/2, Fall 1982, en:  W. Hollenweger, Pentecostalism:  Originis and Developments Worldwide, Peabody 1997, p. 230).
La aparición de curanderos, hombres y mujeres, cuyas actuaciones resultan aún más notorias gracias a los medios de comunicación social y a la realización de grandes reuniones, ha suscitado problemas doctrinales y pastorales muy urgentes para todos los cristianos.

Los curanderos modernos, definidos como pertenecientes sobre todo a la tercera ola del pentecostalismo ("third wavers"), se remiten a diversas tradiciones cristianas. Pero algunos de estos "tele-evangelistas" actúan más bien como tele-vendedores de productos religiosos, con un consiguiente beneficio económico, y a menudo en sus promesas de curaciones se percibe el engaño y el intento de explotar la buena fe de las personas necesitadas. En esta lógica es muy elevado el riesgo de una moderna "simonía" (cf. Hch 8, 18-25).
Suscitan perplejidad el uso caprichoso del presunto "carisma de curación" y las revelaciones personales que a menudo indican la curación realizada o la dificultad puesta por algunos de los presentes que impide que se produzca la liberación del maligno. Refiriéndose a los pasajes del Nuevo Testamento, los curanderos se definen con frecuencia como exorcistas; por tanto, la curación, más que restablecimiento de la salud, es ante todo liberación del maligno.

Aun admitiendo la buena intención de las personas que ponen en ellos su confianza, pueden surgir algunas dudas sobre la gratuidad y la solidez de la fe de esas personas, que más que depender de Jesucristo parece depender de milagros, curaciones y actuaciones de líderes. Así el Evangelio pasa a un segundo plano.
También en la Iglesia católica, bajo el influjo del movimiento carismático, las oraciones de curación rezadas en grupo son bastante comunes. La Congregación para la doctrina de la fe publicó, el 14 de septiembre del año 2000, la "Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación", destinada a los obispos con el fin de orientar a los fieles en esta materia; pretende favorecer lo que hay de bueno y corregir lo que conviene evitar. La instrucción comprende una parte doctrinal sobre las gracias de curación y las oraciones para obtenerla, y presenta al final disposiciones disciplinarias al respecto (cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 1 de diciembre de 2000, pp. 17-19).

Sobre la curación en la Iglesia, el diálogo internacional católico-pentecostal, en su segunda fase, expresó algunas reflexiones que siguen siendo válidas, aunque el tema requiere una ulterior profundización común con el fin de evitar juicios injustos. Por lo que concierne a la curación, católicos y pentecostales concuerdan (cf. Diálogo internacional católico-pentecostal, Relación final 1997-1982, nn. 31-40; original en:  Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, Information Service 55, 1984, II-III) en:  la necesidad de la cruz (la búsqueda de la curación no es una simple búsqueda de bienestar); la curación es un signo del Reino; implica a la persona en su totalidad; la espera confiada de recibir la gracia de una curación no es contraria a la vida cristiana; Cristo es quien cura. Sin embargo, no hay acuerdo ni convergencia en cuanto al aspecto sacramental y, en consecuencia, sobre la importancia del ministro ordenado por lo que atañe a los sacramentos de curación y en particular al sacramento de la Unción de los enfermos.

También hoy Cristo hace oír a los sordos y hablar a los mudos. También hoy se concede a algunos creyentes el carisma de la curación. Pero, aun reconociendo la posibilidad de la curación, pues estamos convencidos de que para Dios nada hay imposible, no podemos considerar los milagros de curación como condición necesaria para nuestra fe cristiana:  no es necesario ver para creer (cf. Jn 20, 24-29).
Por tanto, el discernimiento espiritual es aún más necesario para descubrir cuál es el ministerio auténtico. "A causa de la fragilidad humana, de la presión de grupo y de otros factores, es posible que el creyente sea inducido a error en su conciencia acerca de la intención y la influencia del Espíritu en sus acciones. Por este motivo, es fundamental establecer los criterios para confirmar y convalidar la actuación auténtica del "Espíritu de verdad" (cf. 1 Jn 4, 1-6)" (Diálogo internacional católico-pentecostal, Relación final 1972-1976, n. 40; original en Information Service 55, 1976/III).

En nuestros tiempos, los carismas y los dones del Espíritu Santo resultan cada vez más visibles; a veces incluso podríamos decir que excesivamente. Esta situación requiere una orientación a fin de que la gente aprenda a identificar adecuadamente los carismas y de que estos sean realmente ejercitados para el bien de toda la Iglesia (cf. 1 Co 12-14). Proporcionar elementos de discernimiento espiritual debería contribuir a detectar la autenticidad de una experiencia espiritual y su conformidad con la doctrina de la Iglesia, evitando así desviaciones e iluminando las "experiencias espirituales" de los creyentes.

Termino esta reflexión haciendo una invitación a leer, estudiar y analizar la relación final de la quinta fase del Diálogo católico-pentecostal, que se publicará próximamente. El texto ofrecerá la posibilidad de recorrer, sobre la base de fuentes bíblicas y patrísticas, el camino de fe, conversión, discipulado, experiencia comunitaria, y percibir la acción del Espíritu Santo (de modo especial con respecto al bautismo en el Espíritu). Los miembros del Diálogo presentan reflexiones comunes sobre cada uno de estos aspectos en la situación actual, tratando de destacar no sólo la belleza de la vida cristiana, sino también su dinamismo desde los orígenes. El documento está articulado en tres puntos:  cómo se llega a ser cristiano según la Biblia; qué sucedió durante el período patrístico; y cuáles son los enfoques pastorales actuales de ambas comunidades.

miércoles, 27 de julio de 2011

DIRECTRICES PARA EVALUAR EL REIKI COMO TERAPIA ALTERNATIVA

Comité Doctrinal de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos.
1. Con frecuencia se formulan preguntas sobre las diversas terapias alternativas disponibles en los Estados Unidos. A los obispos se les pregunta en ocasiones: «¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre estas terapias?» El Comité Doctrinal de la USCCB ha preparado este recurso para asistir a los obispos en sus respuestas.
I. CURACIÓN POR GRACIA DIVINA Y CURACIÓN POR PODERES NATURALES
2. La Iglesia reconoce dos clases de curación: la curación por gracia divina y la curación que utiliza los poderes de la naturaleza. En cuanto a la primera, podemos señalar al ministerio de Cristo, que realizó muchas curaciones físicas y encargó a sus discípulos continuar esa tarea. Siendo fieles a este encargo, desde el tiempo de los apóstoles la Iglesia ha intercedido a favor del enfermo mediante la invocación del nombre del Señor Jesús, pidiendo la curación por el poder del Espíritu Santo, ya sea en la forma de la imposición sacramental de las manos y la unción con el óleo, ya sea en la forma de simples oraciones por la curación, que a menudo incluyen una invocación a los santos para conseguir su ayuda. En cuanto a la segunda, la Iglesia nunca ha defendido la curación divina —que viene dada como un don de Dios— como excusa para excluir el recurso a los medios naturales de curación a través de la práctica de la medicina (1). Junto con su sacramento de curación y con las diversas oraciones para la sanación, la Iglesia cuenta en su haber con una larga historia de cuidado de los enfermos mediante la utilización de medios naturales. El signo más obvio de esto es el gran número de hospitales católicos que se encuentran en todo nuestro país.

3. Las dos clases de curación no son excluyentes. El hecho de que sea posible ser curado por el poder divino, no significa que no debamos recurrir a los medios naturales que están a nuestra disposición. No nos corresponde a nosotros decidir si Dios curará o no a alguien con medios sobrenaturales. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo da en ocasiones a algunas personas «un carisma especial de curación para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado» (2). Sin embargo, este poder de curación no está a disposición del hombre, porque «ni siquiera las oraciones más fervorosas obtienen la curación de todas las enfermedades» (3). Por lo tanto, el recurso a los medios naturales de curación sigue siendo totalmente apropiado, ya que están a disposición del hombre. De hecho, la caridad cristiana exige no negarles a las personas enfermas los medios naturales de curación.
II. REIKI Y CURACIÓN
A) Los orígenes y las características básicas del reiki

4. El reiki es una técnica de curación inventada en Japón a principios del siglo XIX por Mikao Usui, que estudiaba textos budistas (4). De acuerdo con la enseñanza del reiki, la enfermedad es consecuencia de algún tipo de trastorno o desequilibrio en la «energía vital» de la persona. Un practicante de reiki lleva a cabo la curación al poner sus manos en determinadas posiciones sobre el cuerpo del paciente para así facilitar el flujo del reiki, la «energía vital universal», del practicante al paciente. Hay numerosas posiciones de las manos para tratar diferentes problemas. Los partidarios del reiki aseguran que el practicante no es la fuente de la energía sanadora, sino simplemente un canal para que fluya (5). Para llegar a ser un practicante de reiki, la persona debe recibir una «iniciación» o «armonización» por parte de un Maestro reiki. Esta ceremonia hace que la persona esté «armonizada» con la «energía vital universal», lo cual le permite servir como un conducto para ella. Se dice que hay tres niveles diferentes de armonización (algunos enseñan que son cuatro). En los niveles superiores, uno puede canalizar supuestamente la energía reiki y realizar curaciones a distancia, sin contacto físico.
B) El reiki como un medio natural de curación

5. Aunque los partidarios del reiki parecen estar de acuerdo en que no representa una religión en sí misma, sino una técnica que puede ser utilizada por gente de muchas tradiciones religiosas, el reiki tiene diversos aspectos de una religión. Con frecuencia se describe el reiki como un tipo de curación «espiritual», en oposición a los procedimientos médicos comunes de curación que emplean medios físicos. Gran parte de la literatura sobre el reiki está llena de referencias a Dios, a la Diosa, al «poder de curación divino» y a la «mente divina». Afirman que la energía vital procede directamente de Dios, la «Inteligencia Superior» o la «conciencia divina». Asimismo, las diversas «armonizaciones» que el practicante de reiki recibe de un Maestro reiki se logran a través de «ceremonias sagradas» (que tradicionalmente han sido mantenidas en secreto por los Maestros reiki). Además, se describe frecuentemente al reiki como un «modo de vivir», con una lista de cinco «preceptos reiki» que prescriben una conducta ética apropiada.
6. Sin embargo, hay algunos practicantes de reiki, sobre todo enfermeras, que intentan acercarse al reiki como un mero medio natural de curación. Pero si se considera como un medio natural de curación, el reiki pasa a ser evaluado bajo los parámetros de las ciencias naturales. Es cierto que puede haber medios de curación natural que no hayan sido entendidos o reconocidos por la ciencia. Sin embargo, la ciencia es la que proporciona los criterios fundamentales para juzgar si alguien se debe confiar o no a un medio natural de curación en concreto.
7. Juzgado de acuerdo con estos parámetros, el reiki carece de credibilidad científica. No ha sido aceptado por las comunidades científicas y médicas como una terapia efectiva. Faltan estudios científicos acreditados que atestigüen la eficacia del reiki, así como la explicación científica plausible de cómo podría posiblemente ser eficaz. La explicación de la eficacia del reiki depende enteramente de una cosmovisión particular que ve el mundo como permeado por esta «energía vital universal» (reiki) que está sujeta a la manipulación por el pensamiento y la voluntad humanos. Los practicantes de reiki afirman que su capacitación les permite canalizar la «energía vital universal»  que está presente en todas las cosas. Sin embargo, esta «energía vital universal» es desconocida para la ciencia natural. Como la presencia de tal energía no se ha observado por los medios de la ciencia natural, la justificación para estas terapias debe provenir necesariamente de algo diferente a la ciencia.
C) El reiki y el poder sanador de Cristo

8. Algunas personas han intentado identificar el reiki con la curación divina conocida por los cristianos (6). Se equivocan. La diferencia radical puede apreciarse de inmediato en el hecho de que para el practicante de reiki el poder sanador está a disposición del hombre. Algunos maestros quieren eludir esta implicación y arguyen que no es el practicante de reiki quien realiza personalmente la curación, sino la energía reiki dirigida por la conciencia divina. No obstante, la realidad es que para los cristianos el acceso a la curación divina es mediante la oración a Cristo como Señor y Salvador, mientras que la esencia del reiki no es una oración sino una técnica que transmite el «Maestro reiki» al alumno, una técnica que una vez que se llega a dominar, producirá formalmente los resultados previstos (7). Algunos practicantes intentan cristianizar el reiki añadiendo una oración a Cristo, pero esto no afecta a la naturaleza esencial del reiki. Por estas razones, el reiki y otras técnicas terapéuticas similares no pueden identificarse con lo que los cristianos llamamos curación por la gracia divina.
9.  La diferencia entre lo que los cristianos reconocemos como curación por la gracia divina y la terapia reiki también queda de manifiesto en los términos básicos que utilizan los partidarios del reiki para describir lo que sucede en la terapia reiki, particularmente en lo relativo a la «energía vital universal». Ni la Escritura ni la tradición cristiana en su conjunto consideran el mundo natural como algo basado en la «energía vital universal» que quede sujeto a la manipulación por parte del poder natural humano del pensamiento y  de la voluntad. De hecho, esta cosmovisión tiene sus orígenes en las religiones orientales y tiene un cierto carácter monista y panteísta, en el que las distinciones entre uno mismo, el mundo y Dios tienden a diluirse (8). Como hemos visto, los practicantes de reiki son incapaces de diferenciar con claridad entre el poder de curación divino y el poder que está a disposición del hombre.
III. CONCLUSIÓN
10. La terapia reiki no encuentra apoyo ni en los hallazgos de la ciencia natural ni en la doctrina cristiana. Para un católico, creer en la terapia reiki plantea problemas irresolubles. En términos del cuidado de la salud física propia o la de los demás emplear una técnica que no tiene apoyo científico (ni siquiera plausibilidad) por lo general no es prudente.

11. En términos del cuidado de la salud espiritual personal, existen importantes peligros. Para usar el Reiki, uno tendría que aceptar, al menos de forma implícita, conceptos claves de la cosmovisión que subyacen a la teoría reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural. Sin justificación ni en la fe cristiana ni en la ciencia natural, no obstante, un católico que pone su confianza en el reiki estaría actuando en la esfera de la superstición, tierra de nadie que no es la fe ni la ciencia (9). La superstición corrompe la adoración personal de Dios, ya que conduce el sentimiento religioso personal y la práctica hacia una dirección equivocada (10). Dado que a veces la gente cae en la superstición por ignorancia, es responsabilidad de todos los que enseñan en el nombre de la Iglesia eliminar tal ignorancia en la medida de lo posible.

12. Dado que la terapia reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia científica, no sería apropiado para las instituciones católicas —como aquellas encargadas del cuidado de salud o los centros de retiro— o para las personas que representan a la Iglesia —como los capellanes católicos— promover o prestar apoyo a la terapia reiki.
Mons. William E. Lori (Presidente). Obispo de Bridgeport
Mons. John C. Nienstedt. Arzobispo de St. Paul y Minneapolis
Mons. Leonard P. Blair. Obispo de Toledo
Mons. Arthur J. Serratelli. Obispo de Paterson
Mons. José H. Gómez. Arzobispo de San Antonio
Mons. Allen H. Vigneron. Obispo de Oakland
Mons. Robert J. McManus. Obispo de Worcester
Mons. Donald W. Wuerl. Arzobispo de Washington
NOTAS AL PIE (*)Traducción al español de Luis Santamaría del Río, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), del original inglés http://www.usccb.org/dpp/Evaluation_Guidelines_finaltext_2009-03.pdf), autorizada por la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos (USCCB), depositaria del copyright, que ha permitido también su difusión. 1. Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación (14 de septiembre de 2000), I, 3: «Obviamente, el recurso a la oración no excluye, sino que al contrario anima a usar los medios naturales para conservar y recuperar la salud, así como también incita a los hijos de la Iglesia a cuidar a los enfermos y a llevarles alivio en el cuerpo y en el espíritu, tratando de vencer la enfermedad». 2. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1508. 3. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1508. 4. También se afirma que simplemente redescubrió una antigua técnica tibetana, pero se carece de pruebas que corroboren esta afirmación. 5. Sin embargo, como veremos más abajo, las distinciones entre uno mismo, el mundo y Dios tienden a desmoronarse en el pensamiento reiki. Algunos maestros de reiki explican que al final uno alcanza la comprensión de que uno mismo y la «energía vital universal» son uno, «que somos fuerza vital universal y que todo es energía, incluidos nosotros mismos» (Libby Barnett - Maggie Chambers - Susan Davidson, Reiki Energy Medicine: Bringing Healing Touch into Home, Hospital, and Hospice [Rochester, Vt.: Healing Arts Press, 1996], p. 48; cf. también p. 102). 6. Por ejemplo, cf. «Reiki and Christianity» en http://iarp.org/articles/Reiki_and_Christianity.htm, y «Christian Reiki» en http://areikihealer.tripod.com/christianreiki.html, y la web www.christianreiki.org.  7. Los Maestros de reiki ofrecen cursos de capacitación con varios niveles de avance, servicios por los que los maestros exigen una remuneración pecuniaria significativa. El alumno tiene la expectativa y el Maestro de reiki ofrece la garantía de que la inversión que hace de tiempo y dinero le permitirá llegar a dominar una técnica que producirá los resultados esperados. 8. Aunque esto parece implícito en la doctrina reiki, algunos de sus partidarios plantean explícitamente que al final no existe una distinción entre uno mismo y el reiki. «La alineación con uno mismo y ser reiki es un proceso abierto. La buena voluntad para dedicarse a este proceso favorece tu evolución y puede llevarte al reconocimiento sostenido y a la experiencia final de que tú eres fuerza vital universal» (The Reiki Healing Connection [Libby Barnett, M.S.W.], http://reikienergy.com/classes.htm, con acceso el 6/2/2008 [énfasis en el original]). Diane Stein resume el sentido de algunos de los «símbolos sagrados» usados en la armonización del reiki como «La Diosa en mí saluda a la Diosa en ti», «Hombre y Dios llegando a ser uno» (Essential Reiki Teaching Manual: A Companion Guide for Reiki Healers [Berkeley, Cal.: Crossing Press, 2007], pp. 129-131). Anne Charlish y Angela Robertshaw explican que la armonización superior del reiki «señala un cambio del ego y de uno mismo a un sentimiento de unidad con la energía vital universal» (Secrets of Reiki [New York, N.Y.: DK Publishing, 2001], p. 84). 9. Algunas formas de reiki enseñan la necesidad de invocar la asistencia de seres angélicos o «guías espirituales reiki». Esto introduce el riesgo lejano de exposición a fuerzas o poderes malévolos. 10. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2111; Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae II-II, q. 92, a. 1.

martes, 26 de julio de 2011

¿QUE ES EL REIKI?

Michael Gleghorn
¿Qué es Reiki?
En los últimos veinticinco años ha habido un gran crecimiento, tanto en la aceptación general como en la disponibilidad pública, de distintos tipos de terapias alternativas de salud. Si bien algunas de estas terapias pueden ser beneficiosas, otras hacen poco de bueno, y algunas son abiertamente dañinas. Bajo el amplio paraguas de la medicina alternativa existen una variedad de terapias que pueden ser denominadas, sin demasiado rigor, como "medicina energética":
La medicina energética es un amplio campo que cubre una variedad de terapias de muchas partes del mundo. Si bien cada una está basada en la existencia de una energía no física que permea el universo, la naturaleza de la energía, la forma de las terapias y cómo se considera que se realiza la sanidad varían de cultura en cultura.{1}
Esta energía se denomina de diversas formas: prana, en India; chi, en China; y ki, en Japón. Una forma de medicina energética que ha estado creciendo en popularidad se denomina Reiki. Según algunos, rei significa 'universal', y ki significa 'energía de la fuerza vital'. Pero el Centro Internacional de Capacitación para Reiki va más allá, y afirma que "Rei" puede entenderse más precisamente como "conocimiento sobrenatural o conciencia espiritual ... la sabiduría que viene de Dios o del Yo Superior." Por lo tanto, de acuerdo con el Centro, "es la conciencia de Dios, llamada Rei, que guía la fuerza vital, llamada Ki, en la práctica que denominamos Reiki."{2}
Reiki fue descubierto--o, tal vez, redescubierto--por el Dr. Mikao Usui, durante una experiencia mística durante un retiro en las montañas, en el Japón de principios del siglo veinte. Algunos afirman que es el mismo método de curación usado tanto por el Buda como por Jesús, si bien los registros de esto se han perdido.{3}
Pero, ¿cómo funciona Reiki? En forma general, aunque algo simplificada, Reiki dice que funciona quitando obstrucciones al libre flujo de la energía de la fuerza vital por todo el cuerpo. Se considera que estas obstrucciones, que surgen de pensamientos, acciones y sentimientos negativos, son la causa fundamental de la enfermedad. Pero "Reiki limpia, endereza y sana los caminos de la energía, lo cual permite que la fuerza vital fluya de una forma saludable y natural." {4} Se considera que, de esta forma, Reiki mejora la salud física, mental y emocional.
A fin de explotar este poder y aprender a canalizar Reiki, uno debe primero recibir cuatro armonizaciones de un Maestro Reiki durante una sesión de capacitación de Reiki del Primer Grado. Se aduce que estas armonizaciones abren "sutiles sistemas energéticos mentales y físicos" que preparan al receptor "para canalizar la Energía de la Fuerza Vital Universal."{5} Supuestamente, esto crea una conexión permanente con Reiki, lo que permite que el receptor canalice esta energía para la vida.
Al llegar a este punto, algunos tal vez se pregunten si hay alguna evidencia científica que corrobore la existencia de esta energía. Consideremos la evidencia.
¿Hay apoyo científico para Reiki?
En los siglos diecinueve y veinte, algunos defensores de la energía de la fuerza vital decían que era una forma de radiación electromagnética (de la cual la luz y el calor son ejemplos conocidos). {6} Por supuesto, la radiación electromagnética es un fenómeno real y físico del mundo en el cual vivimos. Pero, ¿debería identificarse con la energía de la fuerza vital? La respuesta es "no", y hoy la mayoría de los que creen en esta energía dirían lo mismo. Después de todo, esta energía suele considerarse como no física. Pero la radiación electromagnética es una forma de energía física.
Sin embargo, muchos practicantes de Reiki creen que hay buena evidencia en apoyo de la existencia de la energía de la fuerza vital. Por ejemplo, se dice que el aura es "un campo de sutil energía de fuerza vital que rodea el cuerpo de todo ser vivo"{7} Los que están adecuadamente armonizados con esta energía suelen afirmar que pueden percibir el aura de una persona. Algunos pocos llegan a decir que las ven.
Pero una cosa es hacer una afirmación de este tipo y otro muy distinta demostrarla bajo condiciones adecuadamente supervisadas. En un estudio, diez personas que decían que podían ver auras fueron verificadas contra un grupo de control de diez personas que no decían esto. "Cuatro pantallas idénticas fueron colocadas en una sala con voluntarios que se turnaron parándose detrás de una u otra"{8} Los que decían que podían ver auras creían que podrían detectar detrás de cuál pantalla estaba parado el voluntario. Pero, de 720 intentos, solo dieron 185 respuestas correctas, una proporción de aciertos compatible con la adivinanza. El grupo de control, sin embargo, dio 196 respuestas correctas, ¡11 más que los que decían poder ver las auras! Aparentemente, no todos los que dicen poder ver auras pueden realmente demostrar esta afirmación.
Pero, ¿acaso no se han fotografiado las auras? Un autor afirma: "La fotografía Kirlian ... nos permite ... fotografiar auras" {9} Sin embargo, cuando dichas fotografías son investigadas por científicos independientes, se ve que las imágenes tienen una explicación completamente física. Además, se han registrado auras Kirlian para algunas cosas que no suele considerarse que tengan un campo de energía de la fuerza vital, como monedas y clips. Esta evidencia arroja dudas sobre la afirmación de que las auras hayan sido fotografiadas.
Por lo tanto, si existe tal cosa como una energía de la fuerza vital, al momento ha eludido la detección de los científicos. Esta energía podría existir todavía, y la ciencia podría un día verificarla. Pero, por el momento, falta el apoyo científico. Igualmente, algunos argumentan que "la evidencia de si un procedimiento terapéutico es efectivo no depende de la recolección de datos solo sino de la experiencia real del cliente"{10} En otras palabras, ¡si funciona Reiki, esta energía de la fuerza vital debe existir!
¿Y el éxito de Reiki?
Para muchas personas, la evidencia más poderosa de la eficacia de Reiki como terapia de salud alternativa está en los testimonios de los que afirman haber sido ayudados personalmente por él. Piense en lo que le ocurrió a Alex. Estaba con dolor crónico debido a un accidente en una motocicleta que provocó el aplastamiento de tres vértebras. Asistió a una clase de Reiki y, luego de su primera iniciación, ¡quedó libre del dolor persistente!{11}
¿Cómo se explica uno una historia así? ¿Demuestra que Reiki realmente funciona? Si bien no puede negarse que hay abundante evidencia anecdótica del poder sanador de Reiki, debemos tener mucho cuidado antes de atribuir a Reiki el alivio del dolor de Alex. "Con la excepción de la opinión no confirmada, la evidencia anecdótica es la menos útil ... de las evidencias disponibles para evaluar terapias médicas."{12}
Esta no es, simplemente, la opinión de la medicina occidental convencional. El Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa reconoce que hay una "jerarquía en los distintos tipos de evidencia a favor de terapias, donde la anecdótica ocupa el último lugar."{13} Por lo tanto, la evidencia anecdótica tiene algún valor, pero difícilmente demuestre que Reiki sea un método de curación eficaz.
Pero, ¿cómo podríamos explicar el alivio de dolor de Alex? Si bien hay varias posibilidades, por razones de tiempo solo mencionaremos dos. Primero, debemos reconocer sinceramente que tal vez Reiki fue el responsable de la eliminación del dolor de Alex. Después de todo, fue inmediatamente después de recibir Reiki que Alex sintió alivio. Sin embargo, es crucial reconocer que hay otra explicación muy sensata y bien documentada. Muy simplemente, el alivio del dolor de Alex puede haber sido por el "efecto placebo."
"El efecto placebo es la combinación de factores que dan efectos benéficos a las terapias pero que no son causados por ninguna acción fisiológica directa."{14} Un ejemplo clásico es la pastilla de azúcar. Por sí misma no puede curar ni aliviar el dolor. Sin embargo, cuando un médico de confianza y que transmite seguridad se la da a un paciente, diciéndole que es justo lo que necesita para recuperarse de sus dolencias, puede ser increíblemente eficaz en el alivio de una amplia variedad de desórdenes psicosomáticos. Dado que este tipo de desórdenes tiene una causa psicológica o emocional (más que fisiológica), puede ser aliviado sin tratar el cuerpo del paciente directamente.
Hay muchos estudios que indican que el efecto placebo puede explicar hasta una tercera parte (o más) de las mejoras que se encuentran en cualquier terapia."{15} Pero, ¿puede explicar el alivio repentino del dolor de Alex? Ciertamente. El dolor puede ser tratado muy eficazmente con placebos.
Por supuesto, algunos podrán argumentar que lo que realmente importa no es tanto por qué Alex fue sanado, ¡sino simplemente que fue sanado! Hasta cierto punto, puedo comprender este argumento. Pero tiene problemas.
¿Deberían los cristianos preocuparse por Reiki?
La mayoría de las personas--y me incluyo--consideran que la salud física es algo bueno y valioso. En igualdad de condiciones, es mejor estar sano que enfermo. Pero, si esto es así, entonces ¿realmente importa cómo o por qué los enfermos son sanados? ¿Acaso lo único importante no es que sean sanados? ¿Y cómo puede alguna persona objetar Reiki si ayuda a lograr esto?
Estas son preguntas importantes, y merecen una respuesta comprensiva. Pero, primero, consideremos una pregunta importante: ¿Es la salud física siempre preferible a la enfermedad? Después de todo, la mayoría de las personas consideran que cualidades como la compasión, la paciencia, la valentía y el amor son virtudes grandes y nobles. Pero, ¿y si hubiera personas que solo podrían adquirir este tipo de virtudes a través del dolor y el sufrimiento que surgen de la enfermedad física? Mientras están sanas, no tendrán estas virtudes. Pero, si se enferman, las adquirirán. Déjeme sugerir que, si usted realmente valora estas virtudes, tal vez decida que es mejor estar moralmente y espiritualmente sano (si bien físicamente enfermo) que solamente físicamente sano.
Volvamos ahora a nuestra pregunta inicial. ¿Importa realmente si, cómo y por qué funciona Reiki? Yo creo que sí. Suponga que no hay ningún poder auténtico en Reiki. Suponga que "funciona" simplemente como un placebo. En ese caso, ¿usted querría enviar a un ser querido a un practicante de Reiki para ser tratado por una infección de garganta? Sin un tratamiento adecuado, esto terminaría probablemente en una fiebre reumática, una enfermedad del corazón permanente y aun la muerte. Se necesitan antibióticos reales; un placebo no puede curar este tipo de infección.{16} Bajo circunstancias como estas, sospecho que nadie querría que sus seres queridos fueran tratados exclusivamente por Reiki.
Pero ahora suponga que existe un poder auténtico en Reiki. ¿Acaso no es importante saber de dónde viene y qué es? ¿Y si Reiki ofrece salud física solo a costa de salud espiritual? ¿Deberían los cristianos estar preocupados por esto?
El Centro Internacional para la Capacitación en Reiki describe a Reiki como "energía de la fuerza vital guiada espiritualmente."{17} Luego de recibir las armonizaciones necesarias, un practicante de Reiki puede canalizar esta energía para la vida. El Centro describe el proceso de armonización como "una poderosa experiencia espiritual" que "es guiada por el Rei, o la conciencia de Dios." Es más, esta experiencia "cuenta con la presencia también de guías de Reiki y otros seres espirituales que ayudan a implementar el proceso."{18}
¿Cómo deben entender los cristianos esto? ¿Debemos estar preocupados por la naturaleza de este proceso de armonización? Exactamente, ¿quiénes o qué son estos guías espirituales de Reiki? ¿Debemos tener cuidado de no involucrarnos con estos espíritus? ¿O deberíamos, simplemente, confiar en que están haciendo la obra de Dios? Después de todo, ¿acaso toda sanidad no viene de Dios?
¿Acaso toda sanidad no viene de Dios?
¿Viene toda sanidad de Dios? El Centro Internacional para la Capacitación en Reiki declara que "Reiki viene de Dios."{19} Pero si leemos el material de su sitio Web, vemos que el Centro propugna una visión de "Dios" oriental o de la Nueva Era. Esta visión es radicalmente distinta de la de la Biblia. Por ejemplo, el Centro iguala a "Dios" con el Yo Superior del hombre, con lo cual borra la distinción entre Dios y la humanidad que enseña la Biblia. Hablando prácticamente, esta diferencia entre el Dios de la Biblia y el "Dios" de la filosofía o de la Nueva Era significa que los adherentes de estos dos sistemas afirman algo muy diferente cuando dicen haber sido sanados por Dios.
El Dios de la Biblia es un ser personal, capaz de sanar milagrosamente a las personas según su voluntad (Éxodo 15:26). No obstante, la Biblia no enseña que todas las señales y maravillas vienen de Dios. Por el contrario, Jesús advirtió a sus discípulos que en los últimos días habría falsos Cristos y falsos profetas que mostrarían grandes señales y maravillas (Mateo 24:24). En su segunda carta a los tesalonicenses, el apóstol Pablo vinculó a estos sucesos con el poder de Satanás (2 Tesalonicenses 2:9).
Pero, ¿tiene Satanás el poder para realizar sanidades maravillosas? Por cierto, parece que sí. En Apocalipsis 13 vemos que, luego de recibir poder de Satanás, la bestia es sanada de una herida casi fatal en la cabeza (vv. 2, 3). El contexto parece sugerir que esta sanidad asombrosa es obra de Satanás. Desde una perspectiva bíblica, esto plantea una pregunta importante acerca del poder sanador de Reiki. Exactamente, ¿de dónde proviene esta energía sanadora?
Ya vimos que no hay evidencia convincente con relación a esta energía como un fenómeno físico. Bíblicamente, esto parece dejar solo dos grandes opciones. O la energía viene de Dios, o no viene de Él. Si bien el Centro Internacional para la Capacitación en Reiki declara que "Reiki viene de Dios", ya hemos visto que este no puede ser el Dios de la Biblia. ¿Es posible, entonces, que la fuente de esta energía sea demoníaca?
Como mencioné previamente, la capacidad de canalizar la energía de la fuerza vital involucra primero pasar por un proceso de armonización. El Centro afirma que en estas armonizaciones cuentan con la presencia "guías de Reiki y otros seres espirituales que ayudan a implementar el proceso." {20} ¿Es posible que, al involucrarse con guías espirituales, los practicantes de Reiki puedan estar abriéndose involuntariamente--y a sus pacientes también--a influencias demoníacas? Si bien tal vez no sea posible afirmar categóricamente que la fuente de la energía de la medicina Reiki sea demoníaca, la Biblia, al condenar toda forma de espiritismo, sí parece al menos tener presente esta posibilidad (ver Levítico 19:31; 20:6; Deuteronomio 18:9-14; Hechos 16:16-18). Por lo tanto, me parece que los cristianos deben tomar el curso de acción más sabio, más seguro y probablemente más saludable, y evitar cuidadosamente toda participación en la medicina de la energía Reiki.
Traducción: Alejandro Field
Notas
  1. Donald O'Mathuna & Walt Larimore, Alternative Medicine: The Christian Handbook (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 2001), 193.
  2. "Reiki FAQ: What is Reiki?" en www.reiki.org/FAQ/WhatIsReiki.html.
  3. Gary P. Stewart, et al. Basic Questions on Alternative Medicine: What is Good and What is Not? (Grand Rapids, Mich.: Kregel Publications, 1998), 61.
  4. "Reiki FAQ: How Does Reiki Work?" en www.reiki.org/FAQ/HowDoesReikiWork.html.
  5. David F. Vennells, Reiki for Beginners: Mastering Natural Healing Techniques (St. Paul, Minn.: Llewellyn Publications, 2000), 41-42.
  6. Mathuna & Larimore, Alternative Medicine, 195. Me he basado fuertemente en el capítulo "Energy Medicine," pp. 193-99, en esta sección.
  7. Vennells, Reiki for Beginners, 106.
  8. Mathuna & Larimore, Alternative Medicine, 197.
  9. Vennells, Reiki for Beginners, 106.
  10. Libby Barnett, Maggie Chambers and Susan Davidson, Reiki Energy Medicine (Rochester, Vt.: Healing Arts Press, 1996), 15.
  11. Ibid., 29.
  12. Mathuna & Larimore, Alternative Medicine, 115. Me he basado fuertemente en el capítulo 10: "How Science Tests Therapies and Remedies", en esta sección.
  13. Ibid., 116.
  14. Ibid., 118.
  15. John Ankerberg and John Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs (Eugene, Ore.: Harvest House Publishers, 1996), 487. www.reiki.org/FAQ/WhatIsReiki.html. www.reiki.org/FAQ/LearningReiki.html.
  16. "Reiki FAQ: What is Reiki?" en www.reiki.org/FAQ/WhatIsReiki.html.
  17. "Reiki FAQ: Learning Reiki" en www.reiki.org/FAQ/LearningReiki.html.
Copyright © 2003 Probe Ministries
Acerca del autor
Michael Gleghorn es un asociado en investigación de Probe Ministries. Obtuvo su B.A. en Psicología de Baylor University y un Th.M en Teología Sistemática de Dallas Theological Seminary. Antes de incorporarse al personal de Probe, enseñó Historia y Teología en Christway Academy, en Duncanville, Texas. Además de su trabajo en Probe, está involucrado en el ministerio a estudiantes internacionales de University of Texas, en Dallas. Michael y su hermosa esposa, Hannah, viven en Frisco, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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LA MEDICINA ALTERNATIVA

Pat Zukeran


El auge de la medicina alternativa
La medicina alternativa ha irrumpido fuertemente en el centro de la cultura estadounidense, a la vez que ha hecho importantes avances en la comunidad médica. Casi la mitad de todos los adultos de EE.UU. participa ahora en alguna forma de terapia alternativa.{1} Un estudio reciente mostró que los estadounidenses gastan casi 30.000 millones de dólares al año en tratamientos alternativos.{2}
La medicina alternativa sigue siendo un tema polémico. ¿Funcionan realmente estas medicinas? ¿Abrazan estas terapias alternativas un sistema religioso oriental? ¿Deben los cristianos estar involucrados en los tratamientos alternativos? ¿Cómo evaluamos una práctica específica que no es convencional?
El repentino auge de la medicina alternativa puede ser atribuido a una creciente insatisfacción con las prácticas médicas convencionales. Los métodos modernos se han centrado principalmente en los síntomas físicos. Sin embargo, somos criaturas espirituales, sociales y emocionales también. La sanidad mejora cuando todos estos componentes son abordados. La medicina convencional ha sido criticada también por su enfoque impersonal. Médicos excedidos de trabajo pueden dedicar sólo unos pocos minutos a diagnosticar el problema, sin demasiado seguimiento.
La principal razón por la que la gente está acudiendo masivamente a la medicina alternativa es que ofrece esperanza donde la medicina convencional ha fracasado. Los atemorizados y descorazonados acuden a ella como último recurso. Muchos terapeutas dicen curar el cáncer o conocer el secreto de la juventud prolongada. Por ejemplo, el gurú de Hollywood, Deepak Chopra, escribe que sus terapias pueden llevarnos "... a un lugar donde no se aplican las reglas de la existencia cotidiana". A través de sus métodos podemos "... llegar a ser pioneros en una tierra donde el vigor juvenil, la renovación, la creatividad, el gozo, la realización y lo intemporal son la experiencia habitual de la vida cotidiana, donde la ancianidad, la senilidad, la enfermedad y la muerte no existen y ni siquiera son considerados como filosofía".{3} Estas son tentaciones atractivas para quienes no tienen esperanza.
Como personas con discernimiento, no debemos ser seducidos por estas afirmaciones. La Biblia enseña que vivimos en un mundo caído. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, la gente se enferma y a veces muere. Enfrentados a una enfermedad seria, primero debemos aceptar las consecuencias de la Caída. Dios puede sanar cuando Él quiera usando el método que desea. Sin embargo, no va en contra de su forma de ser o la verdad revelada. Si una sanidad aparente lleva a alguien a abrazar enseñanzas contrarias a la Biblia, debemos cuestionarnos si esa sanidad vino de Dios.
Así que, cuando los resultados de un análisis son malos, no debemos entrar en pánico ni temer, sino confiar en la soberanía y el control de Dios sobre nuestra vida. Debemos buscar consejos sabios de médicos y de nuestros pastores. Luego, si se recomienda una medicina alternativa, debemos asegurarnos de que ha sido probada médicamente y no promueve una enseñanza falsa o una esperanza falsa. Al tratar con la enfermedad, podemos honrar a Dios o podemos manchar nuestro testimonio. En las siguientes secciones, consideremos cómo evaluar sabiamente las medicinas alternativas.
Una noción básica de las medicinas alternativas
Hoy hay cientos de terapias rotuladas como "medicina alternativa", pero ¿qué significa esto realmente? Una definición amplia sería 'toda terapia que no es aceptada por el sistema médico dominante de nuestra cultura'. La medicina alternativa tiene varias características. Por ejemplo, estas terapias no se practican en hospitales o consultorios de médicos. Se centran en métodos naturales de curación con un énfasis en prevenir la enfermedad. Además, es más probable que traten enfermedades crónicas una vez que ha fracasado la medicina convencional.
La medicina alternativa se origina en las tradiciones de las culturas antiguas, especialmente China e India. Por ejemplo, se usaban 370 diferentes drogas curativas en Mesopotamia, y había 600 drogas que eran de uso común en India. Los chinos tenían 2.000 hierbas, metales y minerales como ingredientes de 16.000 preparados diferentes.{4} A pesar de la variedad, muchos historiadores están de acuerdo en que estas antiguas prácticas médicas tenían muy poco éxito en curar realmente la enfermedad. Los verdaderos efectos siguen siendo estudiados hoy, incluyendo comparaciones con los avances hechos por la medicina moderna. A pesar de las limitaciones de la medicina convencional, vivimos más tiempo y con una mejor salud que las personas de tiempo atrás.
La antigua medicina alternativa fue influida grandemente por las religiones orientales. Por eso los usuarios de hoy de las llamadas medicinas alternativas "redescubiertas" todavía pueden ver estos conceptos religiosos entretejidos en los tratamientos. Muchos proponentes de la medicina alternativa encaran la salud holística desde una cosmovisión panteísta. Es fundamental para el panteísmo la idea del monismo, el concepto de que todo en el universo es una única realidad última. Si todo es uno, entonces el hombre es divino. Dado que somos divinos, no tenemos pecado. El pecado es meramente una ilusión que crea una falsa culpa. Esta culpa es lo que lleva a la enfermedad.
Deepak Chopra escribe: "... las semillas de Dios están dentro de nosotros ... Cuando hacemos el viaje del espíritu, regamos estas semillas divinas ... A los ojos del espíritu, todos son inocentes, en todos los sentidos de la palabra. Dado que usted es inocente, no ha hecho nada que amerite castigo o ira divina".{5}
A algunos que propician la medicina alternativa les gusta señalar que la visión bíblica de la salud es considerada también holística. Por cierto, Dios hizo al hombre como un ser complejo, con dimensiones físicas, mentales y sociales, y a Él le interesa cada aspecto de nuestra condición de persona (pueden verse estos aspectos en Hebreos 4:12 y 1 Tesalonicenses 5:23). Contrariamente al panteísmo, la Biblia enseña que Dios es un ser personal y nosotros somos sus seres creados. Fuimos hechos para tener una relación personal con Él, pero estamos separados de este objetivo por el pecado. La salud bíblica comienza por una relación correcta con un Dios personal a través de su Hijo, Jesucristo. En vez de ignorar el pecado, debe ser tratado a través del arrepentimiento y la restauración. Finalmente, un cristiano debe reconocer que Dios puede tener un propósito para el sufrimiento, y que tiene valor entregarse a su plan.
¿Debe un cristiano usar la medicina alternativa?
Cuando se trata de escoger una terapia alternativa, hay todo un menú de opciones. ¿Cómo puede un cristiano discernir una medicina alternativa aceptable de una que no lo es? Al tomar una decisión, es útil identificar las diferentes medicinas alternativas. Los autores de Basic Questions on Alternative Medicine: What Is Good and What Is Not? {6} dan cinco categorías de terapias alternativas.
La primera categoría son las terapias complementarias. Estas tratan con temas relacionados con el estilo de vida, como la dieta, el ejercicio y el estrés. La categoría siguiente son las terapias no comprobadas científicamente. Los remedios de hierbas serían un ejemplo de terapias no comprobadas científicamente.
Una tercera categoría son las terapias científicamente cuestionables. Estas son terapias que contradicen principios científicos básicos, o que no pueden ser verificadas fácilmente. Un ejemplo es la acupuntura china, que enseña un concepto que se contradice con lo que se conoce acerca de la psicología humana. Una cuarta energía son las terapias de energía vital. Estas suponen la existencia de una energía vital llamada "ki" o "prana" que puede ser manipulada usando diversas técnicas. Tal vez haya oído del "reiki" y el toque terapéutico. La categoría final es la charlatanería y el fraude. Estas son terapias que se ha demostrado que no dan ningún beneficio razonable.
Antes de decidir usar una medicina alternativa, un cristiano debería considerar primero en qué categoría se encuentra la terapia en cuestión. En general, las terapias complementarias brindan importantes perspectivas para mantener una buena salud. Las terapias no probadas o cuestionables científicamente deben ser estudiadas y deben tomarse decisiones caso por caso. Muchas de las pruebas a favor de la medicina alternativa están basadas en interpretaciones polémicas de teorías científicas o testimonios de usuarios.{7} El enfoque más prudente es usar solo aquellas curas respaldadas por una sólida investigación científica y pruebas controladas. Los cristianos deben evitar terapias que caen bajo la categoría de la energía vital y el fraude.
Consulte a su médico y farmacéutico. Demasiado a menudo, la gente se involucra en tratamientos alternativos sin informar a su médico. Los que propician la medicina alternativa intentan desalentar a sus clientes de usar métodos médicos convencionales, afirmando que la forma de ellos es la mejor. Esto puede ser un concepto peligroso. Un terapeuta alternativo podrá prescribir enfoques contrarios a la recomendación de su médico, o darle medicamentos que pueden reaccionar negativamente con la medicación recetada suya.
Finalmente, sea un mayordomo sabio. No gaste sus recursos en terapias que han demostrado ser ineficaces o cuestionables. Esté alerta ante practicantes de un sistema religioso falso. En mi experiencia pastoral, he visto a cristianos volverse a chamanes y a la medicina popular china cuando se les diagnosticó una enfermedad seria. En todos los casos la terapia alternativa no ayudó a la situación y fue un costo monetario para la familia. Lo más importante es que afectó su testimonio para Cristo. Haga que su estilo de vida, especialmente la forma de manejar la enfermedad, sea un testimonio para Cristo.
Terapias de energía vital
Como se mencionó anteriormente, hay cinco categorías de medicinas alternativas. Los cristianos deben evitar las terapias de energía vital, la charlatanería y el fraude.
Miremos en detalle las terapias de energía vital. Si bien hay más de 60 nombres diferentes para estas terapias, todas están basadas en seis principios fundamentales.{8} Los practicantes creen que la energía vital fluye por todo el universo. Hay numerosos nombres para esta energía impersonal. La medicina china tradicional llama a esta energía "ki", mientras que la medicina ayurvédica india la denomina "prana". Algunos cristianos la hacen equivaler, erróneamente, al Espíritu Santo. Ambas cosas no son lo mismo.
Los terapeutas de la energía vital creen que los humanos están compuestos por energía rodeada de un cuerpo material. La terapia de la energía vital dirige esta energía para que fluya por todo el cuerpo sin obstáculos. Se considera que la enfermedad es el resultado de un desequilibrio o bloqueo del flujo de energía. La medicina china tradicional describe un sistema elaborado de canales dentro del cuerpo llamados meridianos. Para curar una enfermedad, el cuerpo debe ser manipulado a fin de restaurar el flujo de energía por los meridianos.
Los practicantes chinos e indios tradicionales creen que pueden determinar el flujo de energía de una persona mirando el color de la piel, los síntomas, la lengua y el pulso. Los practicantes del toque terapéutico dicen que pueden percibir el flujo de energía moviendo sus manos sobre la piel. Supuestamente, hay ahora máquinas de alta tecnología que pueden medir este flujo de energía. Muchas de estas máquinas, por ejemplo el Vegatest y sus derivados, han sido consideradas fraudulentas y son ilegales.{9}
Se dice que la energía vital puede ser redirigida para tratar una enfermedad causante del mal. Los terapeutas de la energía vital creen que pueden ajustar el flujo de la energía mediante la manipulación física o la transferencia invisible del sanador al paciente. En la medicina china tradicional, se usan agujas para destapar agujeros o estimular el flujo de esta energía. Se cree también que el masaje, el ejercicio y las hierbas restablecen el ki, así como las técnicas de respiración y meditación.
Se cree que ocurren milagros al alterar la energía vital. Este es el mensaje presentado en La guerra de las galaxias. En la película, los maestros Jedi controlan la energía vital, o Fuerza, para que realice proezas milagrosas. El concepto de Dios y energía se usa de forma intercambiable. De aquí podemos concluir que la energía vital es, en esencia, Dios. Dado que somos energía, somos divinos, porque somos de la misma esencia que lo Divino.
Los cristianos deben evitar terapeutas que proponen terapias de la energía vital. Muchas ideas están basadas en una cosmovisión panteísta, y esto hace que estas terapias adopten o al menos reconozcan el misticismo oriental. Además, sus enseñanzas se han alejado mucho del conocimiento objetivo del cuerpo humano. Finalmente, Dios no es una fuerza impersonal, y no puede ser manipulado con fórmulas o ritos de sanidad. Dios no sanará a través de ninguna práctica que sea contrario a su Palabra.
Tratamientos de hierbas
Dondequiera que uno mire, parece que hay una información comercial o un anuncio de productos con hierbas. Según un estudio de 1998 en The Journal of the American Medical Association, entre 1990 y 1997 hubo un aumento del 380 por ciento en remedios de hierbas y un aumento del 130 por ciento en el uso de vitaminas de altas dosis en EE.UU.{10} Las estimaciones actuales dicen que entre 60 y 72 millones de estadounidenses usan suplementos de hierbas.{11} Muchos tratamientos de hierbas hacen afirmaciones notables de curar el cáncer, la artritis, la depresión y otras enfermedades. ¿Cómo debemos entender este furor por las hierbas?
Sea discernidor si escoge usar hierbas. Que algo sea natural no garantiza que sea seguro. Hay muchas hierbas naturales que pueden producir efectos colaterales peligrosos y aun mortales. Cuídese de las exageraciones de la comercialización. A pesar de los anuncios, lo cierto es que la investigación ha concluido que la eficacia del uso de las hierbas es cuestionable, en el mejor de los casos. Usted necesita considerar también el control de calidad. A diferencia de medicamentos recetados y no recetados que están fuertemente regulados por el FDA (Administración Federal de Medicamentos), no hay ninguna organización directamente responsable de monitorear la calidad o las concentraciones de los productos de hierbas. Desconfíe de la mentalidad de "una pastilla para cada mal". Finalmente, asegúrese de evitar a todo el que dice tener una fórmula secreta, especialmente si dice haber sido perseguido por la Asociación Médica Americana o la Administración Federal de Medicamentos. Evite todo minorista, anuncio radial o persona que esté dedicado a vender su producto como una cura para todo.
Algunos tratamientos de hierbas son costosos y no ofrecen ninguna mejora. Sin embargo, se ha demostrado que algunos suplementos herbales sí tienen beneficios prometedores. Los tratamientos de hierbas pueden resultar ser agregados útiles a tratamientos convencionales. Hierbas como el ginseng han demostrado ser beneficiosos para la diabetes tipo II, por ejemplo. Los preparados de hierbas a veces son menos potentes en la dosificación que los medicamentos recetados y pueden ser menos tóxicos.
Es importante investigar meticulosamente el producto que está pensando usar. Informe a su médico y a su farmacéutico. Ellos conocen su historia médica y pueden alertarlo en cuanto a cualquier interacción potencialmente peligrosa entre las hierbas y los medicamentos farmacéuticos. Recele del pensamiento de que, si tomar un poco es bueno, una dosis superior debe ser aún mejor. Averigüe si las hierbas son para el corto o el largo plazo. Verifique la calidad del producto y sea consciente de los posibles efectos colaterales. No suponga que, si el producto ha sido usado por un tiempo -aun durante siglos- debe ser mejor.
No hay ninguna advertencia bíblica que prohíba el uso de productos de hierbas. Sin embargo, los cristianos deberían acercarse al mercado de las hierbas desde una perspectiva informada. Algunos libros excelentes sobre el tema son The American Pharmaceutical Association Practical Guide to Natural Medicines y Alternative Medicine: A Christian Handbook. Entre los excelentes sitios Web se encuentran www.herbalgram.com y www.naturaldatabase.com.
En tiempos de salud, y especialmente al tratar con la enfermedad, nuestra meta siempre es honrar al Señor.
Notas
  1. Geoffrey Cowley, "Alternative Care," Newsweek Magazine, 2 December 2002, p. 47.
  2. Ibid., p. 47-48.
  3. Deepak Chopra, Ageless Body, Timeless Mind: The Quantum Alternative to Growing Old, (New York: Harmony, 1993), p. 3.
  4. Dónal O'Mathúna & Walt Larimore, Alternative Medicine: The Christian Handbook, (Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publishing, 2001) p. 31.
  5. Deepak Chopra, Seven Spiritual Laws for Parents (New York: Harmony/Random House Publishing, 1997), p. 20-21, 31, 57, 68.
  6. Basic Questions on Alternative Medicine: What Is Good and What Is Not? BioBasic Series (Grand Rapids, Mich.: Kregel Publications, 1998).
  7. O'Mathúna & Larimore, Alternative Medicine, 22.
  8. John Ankerberg & John Weldon, Can You Trust Your Doctor? The Complete Guide to New Age Medicine and Its Threat To Your Family (Brentwood, Tenn.: Wolgemuth and Hyatt, 1991) p. 46.
  9. Paul Reisser, Dale Mabe and Robert Velarde, Examining Alternative Medicine (Downer's Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2001), p. 85-86.
  10. Reisser, Mabe and Velarde, Examining Alternative Medicine, p. 127.
  11. Ibid.
Bibliografía
  • BioBasic Series. Basic Questions on Alternative Medicine. Grand Rapids, Mich.: Kregel Publications, 1998.
  • Chopra, Deepak. Ageless Body, Timeless Mind: The Quantum Alternative to Growing Old. New York: Harmony Publishing, 1993.
  • Cowley, Geoffrey. "Integrative Care." Newsweek Magazine. December 2, 2002, pgs. 47-53.
  • O'Mathúna, Dónal & Walt Larimore. Alternative Medicine: The Christian Handbook. Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publishing, 2001.
  • Reisser, Paul, Dale Mabe, and Robert Velarde. Examining Alternative Medicine. Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2001.
  • Underwood, Anne. "Learning from China." Newsweek Magazine. December 2, 2002, pgs. 54-57.
© 2004 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.
Traducción: Alejandro Field
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Acerca del Autor
Patrick Zukeran es un conferencista asociado de Probe Ministries. Se graduó de Point Loma Nazarene College en San Diego, California y tiene un Th.M. del Dallas Theological Seminary. Actualmente sirve como pastor del Asian American Baptist Church en Richardson, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

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